Diario las Américas,
RECUENTO
Un análisis del historial de derechos humanos de Cuba
Cuba ayudó a redactar la Carta de Derechos Humanos, y luego el régimen de Castro enterró a los autores
Los autócratas demonizan el pasado de sus países y a los líderes anteriores para justificar su gobierno. Los hermanos Castro no son una excepción. En el caso cubano, a medida que pasaba el tiempo y la dictadura empeoraba, la historia de la Cuba republicana fue cada vez más demonizada. Se omitieron capítulos enteros de la historia cubana, especialmente el legado pionero de la República de Cuba en materia de derechos humanos internacionales.
Para evaluar de manera significativa la situación actual de los derechos humanos en Cuba, es necesario situarla en su contexto histórico.
Fidel Castro, en una entrevista de junio de 1986 en La Habana con el periodista francés Patrice Barrat de Le Figaro Magazine, distinguió la “libertad revolucionaria” (el tipo que, según él, practicaba Cuba) de las “libertades burguesas” originadas en Europa, afirmando que ambos conceptos de libertad eran diferentes y que Cuba no debía ser juzgada según estándares europeos.
Esto ignora el papel activo y temprano que diplomáticos y juristas cubanos desempeñaron en la década de 1940 al proponer la creación de un organismo de derechos humanos de la ONU, una declaración internacional de derechos humanos y al presionar para incluirla en la agenda de las Naciones Unidas recién formadas.
Gustavo Gutiérrez Sánchez, arquitecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos
En febrero de 1945, con la Segunda Guerra Mundial aún en curso, en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, veinte países latinoamericanos y una gran delegación de Estados Unidos participaron en la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y de la Paz. El doctor Gustavo Gutiérrez asistió a la conferencia y presentó en nombre de Cuba “dos propuestas detalladas para su consideración: un Proyecto de Declaración de los Derechos y Deberes Internacionales del Individuo y un ‘Proyecto de Declaración sobre los Derechos y Deberes de las Naciones’”.
Pablo Pérez-Cisneros Barreto, hijo de Guy Pérez-Cisneros y Bonnel, otro de los diplomáticos cubanos involucrados en la redacción y aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, recordaba sobre el legado de su familia y de Cuba en la redacción:
“Mi fallecido padre creía que la declaración es el fruto de los grandes esfuerzos de nuestra civilización y del progreso humano, un momento único en el que la humanidad alcanzó la madurez en su educación cívica; que también es una fuente de inspiración para la formación de los ciudadanos de hoy, y no motivo de divisiones entre ellos. […] Cuba tuvo la distinción de ser el país que propuso que la declaración terminada se sometiera a la votación final de la ONU el 10 de diciembre de 1948. Difícil de creer ahora, pero Cuba alguna vez fue un líder en materia de derechos humanos.”
La Habana ha borrado de la memoria la historia del papel destacado de Cuba en la propuesta, redacción y promoción de la Declaración Universal de Derechos Humanos entre 1945 y 1948. Los nombres de Guy Pérez Cisneros y Gustavo Gutiérrez Sánchez, quienes abrieron nuevos caminos en el frente internacional de los derechos humanos, fueron minimizados durante décadas, y esta parte de su legado fue eliminada en Cuba.

Gustavo Gutiérrez Sánchez, artífice de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Antes de 1959, Cuba tenía problemas —una dictadura autoritaria impuesta el 10 de marzo de 1952 que no era deseada—, pero sí contaba con numerosos periódicos, emisoras de radio y televisión que desafiaban al régimen de Batista, junto con una sociedad civil vibrante que luchaba y protestaba contra el dictador.
Con la llegada del régimen de Castro en 1959, que prometía la restauración de la democracia y el Estado de derecho, se hizo exactamente lo contrario. Ejecuciones masivas transmitidas y filmadas para aterrorizar a la población. Estimaciones conservadoras del número de cubanos asesinados bajo el castrismo: 73.000.
