Aviso de Prensa: Declaración del Centro para una Cuba Libre sobre la liberación de la espía Ana Belén Montes

Aviso de Prensa

Declaración del Centro para una Cuba Libre sobre la liberación de la espía Ana Belén Montes

 

Contactos: John Suarez (612) -367-6845 y Janisset Rivero 786-208-6056

  

Washington, D.C., 6 de enero de 2023           

Centro para una Cuba Libre. Ana Belén Montes, la analista principal del Pentágono para los temas de Cuba, quien fue arrestada el 21 de septiembre del 2001 por espiar a favor  del régimen de Castro durante 17 años, será liberada de una prisión estadounidense en cuestión de horas. Es importante recordar el daño que le hizo a la seguridad nacional de los Estados Unidos y su exitosa campaña como agente de influencia para minimizar la amenaza que Cuba representa para los Estados Unidos y otras democracias de la región.

Por ejemplo, la información que le pasó a La Habana en 1987, propició la muerte de 65 soldados salvadoreños aliados a Estados Unidos en Centro América, y al menos la muerte de un soldado americano.

Montes realizó regularmente informes dirigidos al Estado Mayor Conjunto, al Consejo de Seguridad Nacional y al Departamento de Estado minimizando las capacidades militares cubanas y estos comentarios los entregó a la Dirección de Inteligencia (DI) del régimen de Castro.

Sus acciones durante el derribo de las avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, y la operación de influencia que llevó a cabo para desviar la culpabilidad de Castro y ponerla en las víctimas, llamaron primero la atención de los investigadores.

Otro ejemplo de sus actos fue la redacción de un informe del Pentágono en 1997 afirmando que Cuba tenía una “capacidad limitada” para dañar a Estados Unidos y este informe fue calificado por Fidel Castro como “un informe objetivo de gente seria”.

Montes logró ser seleccionada como líder del equipo para analizar la efectividad de los bombardeos de la fuerza aérea estadounidense en Afganistán después de los ataques del 11 de septiembre del 2001. Los funcionarios, con razón, temían que con la larga historia de La Habana de vender secretos a los enemigos de Estados Unidos, si Montes hubiese obtenido los planes de guerra del Pentágono para Afganistán, que el régimen castrista se los pasaría a los talibanes, y eso aceleró su arresto.

El alcance total del daño que ella le hizo a los Estados Unidos permanece en su mayoría como información clasificada como se puede ver en la evaluación de daños redactada a alto nivel y preparada por la Oficina del Inspector General del Departamento de Defensa que fue publicada el 16 de junio del 2005.

En una audiencia en el Congreso en el 2012, la encargada de la evaluación de daños testificó que Montes era “uno de los espías más dañinos en la historia de Estados Unidos”. “La ex ejecutiva nacional de contrainteligencia, Michelle Van Cleave, dijo al Congreso que Montes ‘comprometió todos los programas de recolección de información centrados en Cuba’ que se usaban para espiar a cubanos de alto rango, y ‘también es probable que la información que transmitió contribuyó a la muerte y lesiones de estadounidenses y fuerzas pro estadounidenses en América Latina, ‘” informó Jim Popkin en The Washington Post en el 2013.

El agente retirado del FBI Peter Lapp, quien dirigió la operación encubierta contra Montes, descubrió que la información de inteligencia no-humana más dañina que proporcionó a los cubanos” era información sobre “un programa satelital secreto de Estados Unidos”  que era tan sensible “que a los fiscales se les prohibió usar si el caso hubiera ido a juicio”. La información no estaba relacionada con Cuba, pero los investigadores creen que Fidel Castro la transmitió a otros regímenes hostiles a Estados Unidos.

Ana Belén Montes con sus contactos de inteligencia cubanos llevó a cabo una operación de influencia tan efectiva que, incluso después de su arresto, los legisladores siguieron repitiendo el análisis engañoso que proporcionó. Su afirmación de que Cuba no representaba una amenaza para los Estados Unidos siguió circulando en el gobierno una década después de su arresto y se utilizó como base para solicitar que el presidente Obama eliminara a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo de Estado en el 2013.

“No se puede subestimar el daño causado por Ana Belén Montes tanto a la Seguridad Nacional de los Estados Unidos como en la formulación de su política exterior, ni la realidad de que no estuvo sola al infiltrarse en el gobierno de los EE.UU. para trabajar para una potencia extranjera. Los aliados y amigos de Estados Unidos y al menos un soldado estadounidense murieron por la traición cometida por esta agente extranjera. Además, la desinformación proporcionada por los agentes cubanos del DI que la manejaban y que ella insertó en los informes del gobierno de los EE. UU. continuó teniendo un impacto en la política mucho después de que ella fuera a prisión “, observó el embajador Otto J. Reich, actual presidente del Centro por una Cuba Libre y ex Subsecretario de Estado y miembro del personal del Consejo de Seguridad Nacional.

“Sí, Ana Belén Montes hizo mucho daño y debemos estar atentos a la amenaza constante que representan los espías del régimen de Castro”, dijo John Suárez, Director Ejecutivo del Centro por una Cuba Libre.

 

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