Diario Las Americas 31 de diciembre de 2007
Por Frank Calzon
El 2008 traerá retos sustanciales para los cubanos, quienes en la isla encaran una situación económica, social y política en la que el régimen insiste en su inmovilismo; y en la que la oposición democrática, y aún los disidentes dentro de las esferas oficiales, tratan de ganar espacio para la sociedad civil.
En los próximos meses los cubanos americanos insistirán ante los candidatos a la presidencia de Estados Unidos que la libertad del pueblo cubano es importante, y que el régimen que ayuda al terrorismo internacional es un peligro para el interés nacional norteamericano.
En el 2008 gobiernos y organizaciones de derechos humanos alrededor del mundo brindarán una mayor solidaridad a la oposición en la isla; aunque los agentes de influencia castristas, como en el 2007, tratarán de desanimar a la oposición anti-castrista en Estados Unidos, alegando que el Congreso y la Casa Blanca están a punto de levantarle las sanciones a los hermanos Castro. En esa gestión, como en el año que acaba de terminar, también fracasarán.
A continuación un resumen del 2007:
El 2007 comenzó con intensas batidas contra las antenas clandestinas, que usan los cubanos para captar las señales internacionales de televisión y romper la censura oficial. Los bomberos y la policía desmantelaron antenas, y la policía descubrió un taller de bicicletas, en el barrio habanero Diez de Octubre, donde se construía esa tecnología subversiva.
En el campo ideológico, el dictador, que una vez dirigía desde La Habana las operaciones de sus ejércitos en otros continentes, se destapó como opinador periodístico, con la publicación de una columna de “reflexiones”. Desde su lecho de enfermo ofrece sus aburridos artículos, que comenzaron publicándose dos veces por semana, y que se han hecho esporádicos.
La meta del Ministerio del Azúcar para el 2007 fue de entre 1.5 y 1.6 millones de toneladas métricas, pero solo unas 17 de las 51 centrales produjeron lo que se esperaba. Estimados de la producción fluctuaron entre 1 y 1.1 millón de TM, “la peor cifra en cien años” y Cuba tuvo que comprar azúcar de Brasil y Colombia “para cubrir las necesidades del consumo doméstico”.
Mientras, dos reclutas intentaron abordar un avión que se encontraba en la pista del Aeropuerto José Martí en La Habana, se desató un tiroteo durante el cual resultó muerto un coronel de las Fuerzas Armadas. Los reclutas, que fueron capturados, eran parte de un grupo de tres que desertaron con sus armas de una unidad militar, tras haber dado muerte a otro soldado. El gobierno no ha aclarado los detalles.
El Parlamento Europeo condenó a La Habana pidiendo la liberación de los presos políticos y la transición hacia
la democracia pluripartidista. Semanas después, el gobierno socialista español de José Luis Rodriguez Zapatero, reinició la cooperación con el régimen, interrumpida cuatro años antes cuando la Unión Europea impuso sanciones diplomáticas por la condena de 75 opositores pacíficos.
La política de Zapatero fue condenada por la mayoría de la prensa española, y Madrid ya no define la política europea hacia Cuba. La cuestión se volverá a debatir en Bruselas.
Lamentablemente, el debate interno convocado por Raúl Castro el 26 de julio quedó reducido semanas después a discusiones dirigidas en el marco de los sindicatos oficiales y las organizaciones políticas del régimen. Al concluir el año no ha habido ningún anuncio sobre dicho debate interno, pero a pesar de los límites impuestos por el gobierno hubo centenares de pedidos de mayor apertura económica y política.
La crisis permanente que vive el país resultó en que miles se lanzaron al mar en pequeñas embarcaciones o escaparon por medio del creciente contrabando de seres humanos, del que saca pingue ganancias la dictadura. Hasta finales de septiembre la Guardia Costera de Estados Unidos había interceptado a casi 3.000 cubanos en alta mar, la cifra más alta desde la llamada “crisis de los balseros” de 1994. Durante 2006-2007 fueron entregadas 15.000 visas, de las 20.000 prometidas por Estados Unidos, debido a la falta de personal para procesar a los solicitantes ya que el régimen impone restricciones para la contratación de personal para la oficina consular norteamericana.
El Presidente George W. Bush repitió su oferta de ayudar a los cubanos una vez que puedan decidir su propio destino. “La vida no mejorará para los cubanos bajo el sistema de gobierno actual, no mejorará al cambiar un dictador por otro y no mejorará si buscamos un arreglo con la nueva tiranía en nombre de la estabilidad”. El Presidente recabó el apoyo de otros gobiernos para la disidencia cubana, y mencionó a Cuba junto a Burma, Corea del Norte y Sudán en su discurso ante las Naciones Unidas.
El presidente Bush otorgó la más alta distinción civil de su país, la Medalla de la Libertad, al Dr. Oscar Elías Biscet, opositor y preso político cubano. La lista de los que han recibido la medalla en el pasado incluye a Nelson Mandela, y al líder polaco Lech Walesa. Bush entregó la medalla a Winnie Biscet y a su hermano Yan Morejón en la Casa Blanca. La medalla a Biscet se une a otros reconocimientos de la comunidad internacional a los opositores cubanos. Entre otros: Normando Hernández González, (Premio Libertad para Escribir 2007 del PEN American Center), René Gómez Manzano (Premio Internacional de Derechos Humanos 2007, otorgado los Colegios de Abogados de Bruselas, Paris, Burdeos, etc.), y Oswaldo Payá y Las Damas de Blanco (Premios Sajarov del Parlamento Europeo 2002 y 2005 respectivamente).
Significativamente, la labor del Dr. Biscet, de Payá, de Gómez Manzano y otros comienza a conocerse. Grupos de cubanos protestaron en las calles, en el Día Internacional de los Derechos Humanos por lo cual la dictadura utilizó a las “brigadas de respuesta rápida” para reprimir las manifestaciones pacíficas de los opositores, y continuó el hostigamiento contra las Damas de Blanco que reclaman la libertad de sus familiares encarcelados.
El 2007 concluyó con nuevos acuerdos entre Chávez y los Castro, que incluyeron la reapertura de la refinería de petróleo de Cienfuegos. En Venezuela trabajan hoy 39.000 cubanos de todos los sectores de la vida del país, casi 31.000 de ellos del sector de la salud. La guardia personal del Presidente Chávez cuenta con un alto número de cubanos, los cuales lo asesoran además sobre otros temas, incluyendo asuntos económicos y cuestiones de inteligencia.
Hugo Chávez insistió en diciembre que “Cuba y Venezuela son una misma nación” repitiendo sus declaraciones de octubre en Santa Clara cuando declaró que “en el fondo somos un solo gobierno.” La misma propuesta fue rechazada por el pueblo venezolano en el referéndum reciente.
Frank Calzon es Director Ejectuvo del Centro para una Cuba Libre en Washington, DC

