Archive for 2007

Cuba: Proyección para el 2008 y balance del 2007

Monday, December 31st, 2007

Diario Las Americas 31 de diciembre de 2007

Por Frank Calzon

El 2008 traerá retos sustanciales para los cubanos, quienes en la isla encaran una situación económica, social y política en la que el régimen insiste en su inmovilismo; y en la que la oposición democrática, y aún los disidentes dentro de las esferas oficiales, tratan de ganar espacio para la sociedad civil.

En los próximos meses los cubanos americanos insistirán ante los candidatos a la presidencia de Estados Unidos que la libertad del pueblo cubano es importante, y que el régimen que ayuda al terrorismo internacional es un peligro para el interés nacional norteamericano.

En el 2008 gobiernos y organizaciones de derechos humanos alrededor del mundo brindarán una mayor solidaridad a la oposición en la isla; aunque los agentes de influencia castristas, como en el 2007, tratarán de desanimar a la oposición anti-castrista en Estados Unidos, alegando que el Congreso y la Casa Blanca están a punto de levantarle las sanciones a los hermanos Castro. En esa gestión, como en el año que acaba de terminar, también fracasarán.

A continuación un resumen del 2007:

El 2007 comenzó con intensas batidas contra las antenas clandestinas, que usan los cubanos para captar las señales internacionales de televisión y romper la censura oficial. Los bomberos y la policía desmantelaron antenas, y la policía descubrió un taller de bicicletas, en el barrio habanero Diez de Octubre, donde se construía esa tecnología subversiva.

En el campo ideológico, el dictador, que una vez dirigía desde La Habana las operaciones de sus ejércitos en otros continentes, se destapó como opinador periodístico, con la publicación de una columna de “reflexiones”. Desde su lecho de enfermo ofrece sus aburridos artículos, que comenzaron publicándose dos veces por semana, y que se han hecho esporádicos.

La meta del Ministerio del Azúcar para el 2007 fue de entre 1.5 y 1.6 millones de toneladas métricas, pero solo unas 17 de las 51 centrales produjeron lo que se esperaba. Estimados de la producción fluctuaron entre 1 y 1.1 millón de TM, “la peor cifra en cien años” y Cuba tuvo que comprar azúcar de Brasil y Colombia “para cubrir las necesidades del consumo doméstico”.

Mientras, dos reclutas intentaron abordar un avión que se encontraba en la pista del Aeropuerto José Martí en La Habana, se desató un tiroteo durante el cual resultó muerto un coronel de las Fuerzas Armadas. Los reclutas, que fueron capturados, eran parte de un grupo de tres que desertaron con sus armas de una unidad militar, tras haber dado muerte a otro soldado. El gobierno no ha aclarado los detalles.

El Parlamento Europeo condenó a La Habana pidiendo la liberación de los presos políticos y la transición hacia
la democracia pluripartidista. Semanas después, el gobierno socialista español de José Luis Rodriguez Zapatero, reinició la cooperación con el régimen, interrumpida cuatro años antes cuando la Unión Europea impuso sanciones diplomáticas por la condena de 75 opositores pacíficos.

La política de Zapatero fue condenada por la mayoría de la prensa española, y Madrid ya no define la política europea hacia Cuba. La cuestión se volverá a debatir en Bruselas.
Lamentablemente, el debate interno convocado por Raúl Castro el 26 de julio quedó reducido semanas después a discusiones dirigidas en el marco de los sindicatos oficiales y las organizaciones políticas del régimen. Al concluir el año no ha habido ningún anuncio sobre dicho debate interno, pero a pesar de los límites impuestos por el gobierno hubo centenares de pedidos de mayor apertura económica y política.

La crisis permanente que vive el país resultó en que miles se lanzaron al mar en pequeñas embarcaciones o escaparon por medio del creciente contrabando de seres humanos, del que saca pingue ganancias la dictadura. Hasta finales de septiembre la Guardia Costera de Estados Unidos había interceptado a casi 3.000 cubanos en alta mar, la cifra más alta desde la llamada “crisis de los balseros” de 1994. Durante 2006-2007 fueron entregadas 15.000 visas, de las 20.000 prometidas por Estados Unidos, debido a la falta de personal para procesar a los solicitantes ya que el régimen impone restricciones para la contratación de personal para la oficina consular norteamericana.

El Presidente George W. Bush repitió su oferta de ayudar a los cubanos una vez que puedan decidir su propio destino. “La vida no mejorará para los cubanos bajo el sistema de gobierno actual, no mejorará al cambiar un dictador por otro y no mejorará si buscamos un arreglo con la nueva tiranía en nombre de la estabilidad”. El Presidente recabó el apoyo de otros gobiernos para la disidencia cubana, y mencionó a Cuba junto a Burma, Corea del Norte y Sudán en su discurso ante las Naciones Unidas.

El presidente Bush otorgó la más alta distinción civil de su país, la Medalla de la Libertad, al Dr. Oscar Elías Biscet, opositor y preso político cubano. La lista de los que han recibido la medalla en el pasado incluye a Nelson Mandela, y al líder polaco Lech Walesa. Bush entregó la medalla a Winnie Biscet y a su hermano Yan Morejón en la Casa Blanca. La medalla a Biscet se une a otros reconocimientos de la comunidad internacional a los opositores cubanos. Entre otros: Normando Hernández González, (Premio Libertad para Escribir 2007 del PEN American Center), René Gómez Manzano (Premio Internacional de Derechos Humanos 2007, otorgado los Colegios de Abogados de Bruselas, Paris, Burdeos, etc.), y Oswaldo Payá y Las Damas de Blanco (Premios Sajarov del Parlamento Europeo 2002 y 2005 respectivamente).

Significativamente, la labor del Dr. Biscet, de Payá, de Gómez Manzano y otros comienza a conocerse. Grupos de cubanos protestaron en las calles, en el Día Internacional de los Derechos Humanos por lo cual la dictadura utilizó a las “brigadas de respuesta rápida” para reprimir las manifestaciones pacíficas de los opositores, y continuó el hostigamiento contra las Damas de Blanco que reclaman la libertad de sus familiares encarcelados.

El 2007 concluyó con nuevos acuerdos entre Chávez y los Castro, que incluyeron la reapertura de la refinería de petróleo de Cienfuegos. En Venezuela trabajan hoy 39.000 cubanos de todos los sectores de la vida del país, casi 31.000 de ellos del sector de la salud. La guardia personal del Presidente Chávez cuenta con un alto número de cubanos, los cuales lo asesoran además sobre otros temas, incluyendo asuntos económicos y cuestiones de inteligencia.

Hugo Chávez insistió en diciembre que “Cuba y Venezuela son una misma nación” repitiendo sus declaraciones de octubre en Santa Clara cuando declaró que “en el fondo somos un solo gobierno.” La misma propuesta fue rechazada por el pueblo venezolano en el referéndum reciente.

Frank Calzon es Director Ejectuvo del Centro para una Cuba Libre en Washington, DC

Debaten Política Sobre el Embargo

Wednesday, December 12th, 2007

Diario Las Americas

WASHINGTON — Este martes 11 de diciembre a las diez de la mañana, la Comisión de Finanzas del Senado norteamericano celebró una audiencia para analizar la política de Estados Unidos hacia Cuba. El presidente de la Comisión, el senador Max Baucus, demócrata de Montana, dijo que ha “considerado cuidadosamente la política de Estados Unidos hacia Cuba; y ha visto de cerca los problemas durante varias visitas a la isla.” El senador ha presentado el Anteproyecto de Ley S-2007 para promover las exportaciones americanas de productos agrícolas y médicos.

En la audiencia declararon el Dr. Jaime Suchlicki, Profesor de Historia y Director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-americanos de la Universidad de Miami, el Sr. David McClure, representando a la Federación de Agricultores de Montana, el Coronel Lawrence Wilkerson, ex Jefe de Despacho del ex-Secretario de Estado Colin Powell, el sargento Carlos Lazo, de la Guardia Nacional de Seattle, Washington, y Frank Calzon, Director Ejecutivo del Centro para una Cuba Libre.

Durante su intervención el Dr. Jaime Suchlicki subrayó que “el levantamiento del embargo y las restricciones de viaje sin obtener cambios substanciales en Cuba garantizaría la continuidad de las estructuras totalitarias de la isla, aumentaría la represión por parte del liderazgo del gobierno cubano, retrasaría en vez de acelerar la transición a la democracia, y mandaría el mensaje incorrecto a los enemigos de los Estados Unidos: que un líder extranjero puede confiscar propiedades estadounidenses, permitir establecimiento de bases atómicas en contra de Estados Unidos en su territorio, apoyar el terrorismo internacional, y que eventualmente Estados Unidos lo perdonaría y recompensaría con turismo, asistencia económica e inversiones”.

Por su parte el coronel Wilkerson señaló que “la política de Estados Unidos hacia Cuba ha fracasado miserablemente y que es tan responsable del mantenimiento de Castro en el poder como lo es él mismo, o aún más que él.”

El sargento Carlos Lazo, cubano de nacimiento, le pidió al senado que “elimine las restricciones [a los viajes a la isla] para que las familias cubano-americanas en los dos extremos del Estrecho de la Florida puedan reunificarse”.

El Sr. McClure, de la Federación de Agricultores de Montana, declaró en la Comisión que “para poder mejorar nuestro relación bilateral con Cuba y promover las reformas democráticas en la isla es necesario mantener nuestro comercio actual con Cuba y tomar pasos para levantar las restricciones al comercio que aún quedan”.

Frank Calzón recordó que “éste no es el momento para hacer de Cuba una excepción entre los países que, según el Departamento de Estado, patrocinan el terrorismo internacional, como Irán y Corea del Norte.” A raíz de la proposición del senador Baucus para extender o aprobar las visas para funcionarios del gobierno cubano, Calzón dijo que “es necesario al menos celebrar audiencias públicas para revisar al falta de reciprocidad que existe en la forma en que funcionan las secciones de intereses de Estados Unidos en la Habana y la del régimen castrista en Washington”. Calzón añadió que “el gobierno de La Habana ha restringido en los últimos meses el flujo de equipos y abastecimiento para la misión diplomática estadounidense en Cuba. El gobierno cubano ha violado la valija diplomática de Estados Unidos. ¿Es éste el momento para recompensar ese tipo de comportamiento?”

El senador Bunning, republicano de Kentucky, que en su juventud visitó los campos de entrenamiento de baseball en la primavera cubana, cuestionó una de las recomendaciones del anteproyecto de ley que permitiría al gobierno cubano acceder al mercado de ron en los Estados Unidos. Sobre el mismo tema, el Dr. Suchlicki subrayó que tal medida no tenía sentido y que sería contraproducente para los intereses comerciales norteamericanos.

El senador Charles Grasley, republicano de Iowa, dijo que “aunque ha apoyado la venta de productos agrícolas a la isla, éste no es el momento para hacer concesiones al gobierno de La Habana”

Mientras el coronel Wilkerson insistió en que “la exportación de la revolución al servicio de los soviéticos se ha transformado en la exportación de médicos y servicios de la salud a nombre del pueblo cubano”,el Dr. Jaime Suchlicky insistió en que “el embargo debe mantenerse hasta el día que pueda servir de palanca de presión con un gobierno cubano que esté dispuesto a hacer reformas substanciales e irreversibles en la isla”.

Desafiante Protesta de las Damas de Blanco

Monday, December 10th, 2007

Las Damas de Blanco, esposas y familiares de presos políticos cubanos, protagonizaron ayer una insólita protesta frente a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), que provocó una fuerte réplica verbal de partidarios del régimen de Fidel Castro.

Un total de 15 activistas políticas extranjeras apoyaron la manifestación con carteles desde un templo de La Habana.

Portando flores, 45 mujeres realizaron una caminata silenciosa de unos dos kilómetros desde la Iglesia de Santa Rita (en el oeste de La Habana) hasta la sede de la Asamblea Nacional, en vísperas del Día Universal de los Derechos Humanos.

Antes de salir a la marcha, las Damas recibieron el apoyo de 15 mujeres provenientes de España, Perú, Suecia y Bosnia, que desplegaron carteles con llamados a la ”Democracia” y “Paz y Libertad”.

Cuatro personas, aparentemente empleados del Parlamento, les impidieron la entrada al edificio, donde fueron encaradas por un pequeño grupo de seguidores del convaleciente gobernante Fidel Castro que les gritaron: “Pin pon fuera, abajo la gusanera”.

‘¿Que buscan estas contrarrevolucionarias aquí, cuánto les pagaron los yanquis”, gritaron a las Damas, que se fueron retirando tras corear: “Libertad para los presos! ¡Vivan los derechos humanos!”

Las mujeres vestidas de blanco hicieron el mismo recorrido de vuelta a la iglesia, mientras personas en la calle les gritaban “¡Viva Fidel!, ¡Vivan los Cinco Héroes! –en referencia a cinco cubanos presos en Estados Unidos por espionaje– ¡Abajo la gusanera!”

Más temprano, en el templo, el grupo de mujeres extranjeras, vestidas con camisetas blancas que dijeron que habían entrado al país como turistas y que eran independientes, habían desplegado sus pancartas frente a la iglesia, en cuya escalinata se sentaron mientras las Damas de Blanco marchaban.

”Venimos a decirle al gobierno cubano que tiene una oportunidad especial para hacer un gesto con los presos políticos en el Día de Derechos Humanos”, afirmó la española Laura Costa, concejal de la nacionalista Convergencia y Unión de Cataluña.

La abogada Yessenia Alvarez, que habló a nombre de un grupo de cinco peruanas, afirmó que ninguna ”pertenece a ningún partido político”. ”Somos trabajadoras de administración y contabilidad, que estamos aquí en solidaridad con las Damas de Blanco”, añadió.

Las extranjeras sostienen que se conocieron a través de la página del Premio Sajarov, que el Parlamento Europeo otorgó en el 2005 a las Damas de Blanco, grupo al que el gobierno cubano considera, como al resto de los opositores, “mercenarios al servicio de Estados Unidos”.

”Queremos agradecerles el apoyo que en este día nos han venido a brindar, es muy importante saber que no estamos solas, que hay mujeres en otras partes del mundo que se atreven a venir a apoyarnos”, afirmó Laura Pollán, una de las Damas de Blanco.

Después de la protesta, las mujeres se dirigieron a una plaza contigua a la iglesia y dedicaron la jornada a Mahatma Gandhi, ante cuyo busto depositaron las flores.

”Queremos paz, amor y libertad, ¡que vivan los derechos humanos!”, declaró Pollán.

El movimiento de las Damas de Blanco surgió a raíz de la detención y condena en el 2003, a penas de entre seis y 28 años de cárcel, de 75 opositores, de los cuales 16 fueron liberados bajo licencia extrapenal.

No fue sólo Hitler ni es sólo Fidel

Saturday, November 24th, 2007

Diario Las Americas 24 de noviembre de 2007

Por Frank Calzón

“Los crímenes nazis se han descrito casi siempre como las aberraciones de un puñado de dirigentes enloquecidos que habían conseguido hipnotizar a las masas”. Entre algunos académicos cubano-americanos existe una apreciación similar.

Pudiera parecer exagerado, pero el papel de un führer demagogo y la llamada hipnotización de las masas son elementos a considerar para entender la realidad cubana.Los gritos de las masas en la Plaza de la Revolución demandando al unísono el fatídico “Paredón”; las masas golpeando a los que querían irse del país, mientras les gritaban aquello de “que se vayan, ¡que se vayan!”, y Fidel Castro alardeando de que “no los queremos, no los necesitamos”, son un ejemplo de cómo una sociedad que nunca había dado muestras de ese nivel de irracionalidad puede llegar a un fanatismo ilimitado.

Según Robert Gellately, autor de un importante libro titulado “No sólo Hitler”, a pesar de “la piadosa aceptación tradicional de que los alemanes no sabían lo que pasaba una buena parte de la sociedad alemana aceptó y participó en el terror”. Lo mismo sucedió en Cuba.
Las experiencias son diferentes, pero la propaganda del régimen hitleriano, la GESTAPO, las ejecuciones, las organizaciones de masas y el control totalitario del país lograron amordazar y silenciar a los demócratas alemanes. Lo mismo hizo posible el castrismo.

Los cubanos debemos estudiar cómo los alemanes y otros lograron superar esa etapa de su historia. La reconciliación checa se basó en dar a conocer todo lo que sucedió bajo el comunismo; la sudafricana en que los culpables reconocieran públicamente sus crímenes ante una “Comisión de la Verdad”. En España el Rey Juan Carlos logró llevar el país de la dictadura a la democracia con la fórmula “de la ley a la ley”, logrando que las Cortes franquistas terminasen ellas mismas su mandato; y ayudado porque Franco había alentado el desarrollo de una poderosa clase media.

La relación entre justicia, transición, reconciliación, y verdad no puede ignorarse. Casi todos los cubanos fuimos víctimas del régimen en un momento u otro, aunque algunos fueron más víctimas que otros.

La reconciliación nacional en Cuba, a pesar del énfasis que ponen los que tratan de establecer una equivalencia moral entre el exilio y el régimen tiene que basarse en la verdad. Como mínimo tienen que terminar el terror y la violencia y régimen tiene que poner en libertad a todos los presos políticos. Si no la discusión sobre la “reconciliación” es otra jugarreta, otra campaña de desinformación, como lo fue el mal llamado “diálogo”, donde algunos se prestaron a usurpar el lugar que les correspondía y todavía les corresponde a los cubanos y cubanas que en la isla encaran el terror castrista todos los días.

La oposición cubana, eminentemente pacífica, ha expresado muchas veces su apoyo por una transición a la democracia donde participen todos los cubanos, pero esa no es la imagen que le conviene al régimen y a sus acólitos en el exterior.

Además existe la maquinaria de propaganda y espionaje del castrismo dentro y fuera de la isla. El castrismo utiliza las mismas estrategias que utilizaba la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Moscú acabó aceptando que había “problemas” bajo el comunismo pero insistió en que en Occidente también había “problemas”; tratando de establecer una equivalencia moral con el mundo libre. Ese paralelismo es una de las grandes falacias del siglo XX y una de las grandes infamias que todavía utilizan algunos, que obligados a reconocer las “imperfecciones” del castrismo, mantienen como válidas algunas de las premisas del régimen.

El día en que Cuba sea libre es necesario un programa similar al de la desnazificación implementado en Alemania. Hay que mostrar a las masas cómo viven ahora realmente los jerarcas del régimen. Cómo destruyeron casi todo lo que los cubanos habían construido durante doscientos años. Hay que llevarlos cómo se llevó a los alemanes a los campos de exterminio, para que vean las “gavetas” donde se encierran como en una tumba a los presos políticos, hay que llevarlos a que vean las celdas tapiadas y mostrarles las consecuencias destrucción y en vidas humanas del “internacionalismo proletario.

Hay que explicarles a millones de cubanos que sólo han conocido las mentiras castristas, como era la Cuba republicana, con sus aciertos y sus faltas. Hay que reunir a los miembros de las brigadas de acción rápida para que expliquen por qué golpearon a cubanos indefensos. Y hay que mostrarles a los cubanos de forma objetiva y veraz la historia del mundo antes y después de la revolución castrista.

Hace falta que los cubanos vean como en España, Chile, Costa Rica, y otros países la gente no tiene que sufrir la censura, la falta de derechos sindicales o de la mayoría de los derechos fundamentales para poder conseguir esos “logros” que ya, si un día los hubo al ser subsidiados por los soviéticos, ya se han esfumado en la isla.

La verdad, como ha insistido Vaclav Havel, es fundamental. No es cuestión de venganza, ni de castigo, ni de revancha. Pero para que la pesadilla castrista nunca vuelva a suceder, como en el caso de Alemania, los cubanos tienen que entender qué fue lo que sucedió y cómo y por qué ocurrió. Porque la verdad es que en Alemania no fue sólo Hitler y en Cuba no es sólo Fidel.

Frank Calzon es Director Ejecutivo del Centro para una Cuba Libre en Washington, DC

We are in Debt to Oscar Biscet

Friday, November 16th, 2007

The Miami Herald Friday, November 16, 2007

By FRANK CALZON

Why should the U.S. president award a medal to the author of a book written almost 50 years ago? Why give a medal to an economist who already has a Nobel Prize? And why is this nation’s highest honor given to a ”prisoner of conscience” in a small country ruled by political thugs?

Embedded in the name of the award is the answer to these questions. The award is the Medal of Freedom, and it goes to individuals — American and foreign — who are chosen for uncompromising dedication to this nation’s most fundamental principle: liberty.

Freedom is not a one-day value, or a value that belongs to any single era. It is transcendent value. Americans admire those who long ago fought for our freedom. Inherently they know that what others do in defense of liberty helps us even today. We are free because men and women under different skies in different times believed in freedom as ardently as we do today.

Ideal of freedom

That is why presidents, since John F. Kennedy who established the Medal of Freedom as a civilian award, have chosen as recipients individuals whose lives and deeds epitomize the ideal of freedom. Freedom finds its champions and defenders in many guises and many places, and the U.S. Medal of Freedom honors service to our national interests and security, world peace and cultural or scientific endeavors. Service to freedom is broadly defined. Perhaps the best way to understand why is to consider this year’s recipients:

Author Harper Lee’s great novel, To Kill a Mockingbird, clearly defined the character of America and its devotion to justice. She not only defined what this country stands for but also described the courage an individual must summon to stand up for justice, in this instance to challenge the racist prejudices of a majority. Her book shows us an eternal lesson.

Economist Gary S. Becker, who won his Nobel Prize in 1992, continues to study the ways people seek to maximize their personal advantages, applying economic rationales to decisions previously viewed as beyond the reach of economics. Demonstrating why and how people make the choices they do provides an understanding of the inherent need people have for freedom and the choices it permits. ”Enjoying freedom” leads us to strengthen the institutions that protect freedom.

President Bush recognized Gary Becker and Harper Lee as freedom’s teachers. Cuban physician Oscar Biscet, in quite a different guise, is another kind of teacher, one who teaches by example. For many years Biscet practiced medicine while also chronicling and informing the world about political and economic conditions in Cuba. He has been a witness to the world about Fidel Castro’s government. Because of what he has said and written, Biscet has been harassed, beaten and jailed. He has spent most of the last eight years in jail; in 2003, he was sentenced to 25 years in Cuba’s national prisons for ”posing a threat” to the government. Internationally, he is recognized as a political “prisoner of conscience.”

A truly free man

Biscet poses a threat to the Cuban government in the same way that Gandhi and Martin Luther King Jr., two of Biscet’s heroes, were threats when they peacefully protested the inequitable and segregated regimes under which they lived and demanded change.

For many who are brave enough to label tyranny as such, the only means available to resist is to say No. Biscet symbolizes the many saying No to tyranny and Yes to freedom. These are people imprisoned and dying in countries that most of us will never visit. Still, they fight for all of us. Biscet is not living in freedom, but he is a free man, unlike his jailers.

We are in debt to Biscet and to the other men and women whom Bush recently honored with the Medal of Freedom for showing us that freedom matters, that it is democracy’s bread of life.

Frank Calzon is executive director of the Center for a Free Cuba in Washington, D.C.

Los Galardonados de la Libertad

Friday, November 16th, 2007

El Nuevo Herald| Viernes 16 de Noviembre del 2007

Por Frank Calzon

Por qué habría de otorgársele el galardón presidencial civil más importante de Estados Unidos al autor de un libro escrito hace casi cincuenta años? ¿Por qué condecorar con ese mismo reconocimiento a un economista quien además ya antes había obtenido el premio Nobel en 1992? Y ¿por qué habría de recibir el honor más preciado de esta república norteamericana un prisionero de conciencia –de entre tantos que hay en el mundo– de un pequeño país gobernado por delincuentes?

La respuesta a estas preguntas se halla en el nombre mismo del galardón: la Medalla de la Libertad. La medalla se otorga a individuos, ya sean estadounidenses o extranjeros, seleccionados por su dedicación inapelable a la lucha por el principio más fundamental de esta nación: la libertad.

La libertad no es asunto de un solo día, o de una era específica, la libertad es un valor que trasciende la barrera del tiempo. Los americanos admiran a todos esos hombres y mujeres quienes en tiempos pasados lucharon por la libertad. Inherentemente todos sabemos que esa lucha en aras de la libertad es algo que nos sostiene hasta nuestros días. Somos libres porque muchos hombres y mujeres creyeron con pasión en el valor de libertad, y la defendieron bajo otros cielos de la misma manera que hoy nosotros la defendemos bajo los nuestros.

Es por eso que todos los presidentes de este país desde John F. Kennedy, quien inauguró esta distinción civil llamada la Medalla de la Libertad, han optado por galardonar a individuos cuyas carreras y vidas son epítome de este ideal. También es por eso que los galardonados provienen de diversos lugares: la libertad y su defensa tienen adalides de múltiples ropajes. La medalla le ha sido otorgada a distinguidos personajes como lo son Nelson Mandela (2002), Lech Walesa (1989), Aung San Suu Kyi (2000), y a Vaclav Havel (2006) en reconocimiento a su lucha por el principio más preciado para la nación americana, como también en pro de la paz mundial y por logros en los campos de la cultura y las ciencias.

El servicio en aras de la libertad es una categoría con una amplia definición; y quizás la mejor manera de entender el por qué de esta amplitud es considerar a algunos de los galardonados este año:

• Harper Lee es una de las escritoras más queridas y leídas de la literatura estadounidense, y su extraordinaria novela Matar un ruiseñor –como otras importantes obras de ficción– definió el carácter de la nación norteamericana y su devoción por la justicia. No sólo delineó los valores que identifican a esta nación, sino que también describió el coraje al que un individuo debe recurrir para enfrentarse a las injusticias, y en el caso específico del libro, para desafiar los prejuicios raciales de una mayoría. Su libro nos enseña una lección para la eternidad.

• Gary Becker, ganador del premio Nobel de Economía en 1992, ha estudiado la forma en que los seres humanos tienden a maximizar sus ventajas personales aplicando racionamientos económicos a decisiones que anteriormente se creían fuera del contexto de la economía. Haber demostrado por qué y cómo es que las personas hacen ciertas elecciones ha hecho posible un mayor entendimiento de la necesidad inherente del individuo de ser libre y de tener la capacidad para escoger por sí mismo. Tener la oportunidad de ”disfrutar de la libertad” nos permite al mismo tiempo fortalecer las instituciones que la protegen.

El presidente Bush reconoció a Gary Becker y Harper Lee como educadores de la libertad. Por otra parte el médico cubano Oscar Elías Biscet es un hombre que, en cierta manera, también puede ser considerado como un educador: él educa con su ejemplo.

• Por muchos años el Dr. Biscet ejerció la medicina al tiempo que informaba al mundo sobre las condiciones políticas y económicas de Cuba. Ha sido testigo ante el mundo de lo que sucede en ese país bajo el gobierno de Fidel Castro. A causa de sus pronunciamientos y publicaciones, el Dr. Biscet ha sufrido constantes represalias, ha sido golpeado y encarcelado. Ha pasado la mayor parte de los últimos ocho años en prisión; en 2003 recibió una sentencia de 25 años en las prisiones políticas castristas por ”representar un peligro” para el gobierno, pero internacionalmente el doctor Biscet es reconocido como un preso político “de conciencia”.

En efecto, el doctor Biscet representa un peligro para el gobierno cubano, de la misma manera que lo fueron Gandhi y Martin Luther King, Jr., dos de sus héroes, cuando hicieron pública la necesidad de cambio y desafiaron con sus protestas pacíficas a los regimenes de segregación e inequidades bajo los cuales vivían.

Para aquellos hombres y mujeres que tienen el suficiente
valor para llamar a la tiranía por su nombre, la única opción en su lucha de resistencia es decir ”no”. El doctor Biscet es un símbolo de esos muchos que le dicen ”no” a la tiranía y ‘’sí” a la libertad. Son hombres y mujeres que se hallan presos y moribundos en países que muchos nunca visitaremos y aun así continúan luchando por todos nosotros. Puede que Oscar Biscet no viva en libertad, pero él es un hombre libre en comparación con aquellos que lo mantienen en prisión.

Estamos en deuda con el doctor Biscet, y con los hombres y mujeres a quien el presidente Bush honró recientemente otorgándoles la Medalla de la Libertad. Ellos nos han demostrado la importancia de la libertad, y que esta es el pan de vida que nutre la democracia.

Frank Calzon es el Director Ejecutivo del Centro para una Cuba Libre.

Los críticos del discurso de Bush se equivocan

Saturday, November 10th, 2007

Diario Las Americas 10 de noviembre de 2008

Por Frank Calzon

Durante años, muchos denunciaron a los Estados Unidos porque según ellos, la represión criminal de Pinochet, Trujillo, los Somoza y los Duvaliers no hubiera ocurrido sin el apoyo del gobierno norteamericano. Pero ahora que por más de treinta años la política de Washington ha sido la promoción de la democracia en la región, el Presidente George W. Bush recibe fuertes críticas por oponerse a la dinastía de los Castro en Cuba.

La invasión de Haití por los Estados Unidos, que terminó con la dictadura militar haitiana en 1994, recibió un apoyo prácticamente unánime, aunque son muchos menos a los que parece interesarles la tragedia de once millones de personas, vecinos de la democracia americana, que sufren bajo el régimen totalitario de los Castro empecinados en no permitir una transición a la democracia.

Un buen ejemplo es la rabieta de muchos de los críticos del discurso del Presidente Bush sobre Cuba y la realidad es que aparentemente muchos de ellos ni leyeron ni escucharon el discurso del Presidente quien dijo la verdad cuando insistió en que “los gobernantes cubanos prometieron la libertad, pero le negaron a los cubanos todos los derechos que disfrutan millones de personas alrededor del mundo”.

“En Cuba es ilegal cambiar de trabajo, cambiar de vivienda, leer libros o revistas que no tengan la aprobación del gobierno”, dijo Bush; agregando que “el día viene llegando cuando el pueblo cubano decidirá su propio destino en pos de una vida mejor”.

Es cierto, como dice el Presidente que “en estos momentos aumentan los llamados a realizar cambios fundamentales en toda la isla. Se propagan las manifestaciones pacíficas. Este año los principales disidentes cubanos se congregaron por primera vez para emitir ‘Unidad por la Libertad’, una declaración a favor del cambio democrático”.

Bush tiene la razón cuando dice que “hubo un tiempo en que muchos expertos dijeron que ese día nunca llegaría a Europa Oriental, a España o a Chile, pero estaban equivocados”. Y dice la verdad cuando mantiene que “los disidentes de hoy serán los líderes del mañana y, finalmente, cuando llegue la libertad, sin duda recordarán quienes estuvieron de su lado”.

A pesar de lo que ha escrito la Sra. Uva de Aragón sobre “las contradicciones del Señor Presidente” sugiriéndole que “termine sencillamente” con el embargo y “ayude a abrir la isla” lo cierto es que la escasez de mangos y de tomates no se deben al embargo y que su levantamiento sobre la base de las ingenuamente lamentables contradicciones de la Señora de Aragón, (quien poco dice sobre los presos políticos, o los hoteles donde se hospedan los académicos como ella cuando viajan a la isla, que están vedados a los cubanos), sería ayudar a mantener la tiranía. En las palabras de Bush “Estados Unidos no participará en darle oxígeno a un régimen criminal cuya victima es su propio pueblo.”

¡Qué pena que los críticos no le presten atención al apoyo de las sanciones que ha expresado Marta Beatriz Roque, la expresa política cubana que desde La Habana, como la disidente burmesa Aung San Suu Kyi desde Rangún, apoya valientemente las sanciones económicas!

Para los críticos, lo fundamental no es la falta de libertad en Cuba, si no los discursos del presidente o la política norteamericana. Los hay que solo escriben sobre la tragedia cubana cuando les sirve de excusa para denunciar a Bush. Ni de casualidad escriben sobre las damas de blanco o sobre más de un preso político cubano al borde de la muerte.

¿Quiénes tienen más contradicciones, el Presidente preocupado por la libertad de los cubanos, o algún crítico que viviendo en los Estados Unidos, ha recibido visas del castrismo (aparentemente por ser “moderado” según el régimen) para visitar a Varadero, sin atreverse a visitar a los disidentes “para no meter en dificultades a la persona que le consiguió la visa”? Otros como el Dr. Wayne Smith del Centro para Política Internacional en Washington se oponen al establecimiento de un Fondo Internacional para la Libertad en Cuba que anunció el Presidente cuando recabó el apoyo de otros gobiernos para ayudar a reconstruir Cuba. ¿Qué tiene de malo ofrecer esa ayuda? Después de la Segunda Guerra Mundial, Harry Truman no era muy popular cuando anunció el Plan Marshall para reconstruir a Europa. El plan fue un éxito, pero en aquel momento a Truman lo criticaron también.

De Ronald Reagan se burlaron cuando le pidió a Gorbachev, el líder soviético que derribase la muralla de Berlín. Reagan tenía la razón y la muralla de Berlín desapareció. La oposición cívica cubana se niega a ser silenciada a pesar de que muchos de sus miembros son apaleados y cumplen muchos años de prisión; y muchas democracias europeas apoyan a los disidentes cubanos.

Los críticos quieren desmantelar lo que queda del embargo “para que hayan reformas en Cuba”, “para que Cuba se abra”. Es lo que dijeron cuando convencieron al Congreso para que autorizase la venta de productos agrícolas a Castro, incluyendo el papel en el que a veces se imprime Granma. El resultado: no han habido reformas y los exportadores americanos se han convertido en cabilderos de La Habana.

El Presidente no se equivocó cuando señaló que “el régimen usa el embargo como chivo expiatorio por las miserias de Cuba”. Agregando que “desde hace mucho tiempo, presidentes miembros de los dos partidos políticos americanos entienden que la fuente del sufrimiento de Cuba no es el embargo, sino el sistema comunista”.

Haciéndose eco del libro de Vaclav Havel “El poder de los sin Poder”, Bush le dijo a los cubanos: “ustedes tienen el poder de decidir su propio futuro, pueden alcanzar un futuro en que sus líderes les den cuenta de su actos, donde puedan expresar sus ideas, y donde sus hijos puedan crecer en paz.” Bush también recordó las palabras de Juan Pablo II cuando visitó la isla 1998: “no tengan miedo” dijo el pontífice. “No teman al futuro” dijo el Presidente.

George W. Bush también dijo algo muy similar a las palabras de Martin Luther King quien declaró con gran convicción que “al final no recordaremos las palabras de nuestros enemigos si no el silencio de nuestros amigos.”

Frank Calzón, Director ejecutivo del Center for a Free Cuba.

Bush’s Critics are off Base on Cuba Policy

Tuesday, November 6th, 2007

Sun Sentinel| November 6 2007

By Frank Calzon

For years, the United States was denounced for befriending Latin American right-wing dictatorships. The critics argued that the criminal repression of Pinochet, Trujillo, the Somozas and Duvaliers could not be sustained were it not for American support.

Gradually, U.S. policy shifted to supporting democracy in Latin America. Yet today, the voices raised are harshly critical of President George W. Bush for refusing to coddle the repressive, left-wing, communist dictatorship in Cuba. The irony - hypocrisy, if you will - is as astounding as it is mystifying.

Eleven million people are suffering under the anti-American totalitarian regime of the Castro brothers, who remain contemptuous of democracy and free markets. The spate of critical commentary of Bush’s speech reiterating American support for democracy in Cuba suggests that his critics neither heard nor read the speech.

The president was accurate when he said: “Cuba’s rulers promised individual liberty. Instead they denied their citizens basic rights that the free world takes for granted. In Cuba it is illegal to change jobs, to change houses, to travel abroad and to read books or magazines without the express approval of the state.”

“The day is coming,” Bush added, “when the Cuban people will chart their own course for a better life,” noting that “peaceful demonstrations are spreading….Cuban dissidents have come together for the first time to issue a declaration for change.” The president spoke the truth about a process that succeeded in Chile, South Africa, Czechoslovakia, Poland and elsewhere and that will likely triumph in Cuba.

While minimizing the reality of Castro’s repression, Bush’s critics, such as Wayne Smith of the Washington, D.C., Center for International Policy, strongly objected to his call for an international Freedom Fund for Cuba “to enlist foreign governments and international organizations” to help reconstruct a democratic Cuba.

What’s wrong with such help? Following World War II, President Harry Truman wasn’t popular when he pushed the Marshall Plan to rebuild Europe. Still, he was right. President Reagan drew harsh criticism for telling Mikhail Gorbachev to tear down the Berlin Wall. Reagan, too, was right, and the wall came down.

The “blame America first” crowd can be relied upon to ignore history and deny reality. Cuba’s courageous civic opposition refuses to be silenced, though its members have endured public beatings and long prison sentences. Among Europe’s democracies, there is growing support for Castro’s opponents in Cuba.

Bush’s American critics want to dismantle what remains of the U.S. embargo, which they assert will somehow spur economic and political reforms in Cuba. To believe that, one has to ignore the fact that these critics made the same assertions to persuade Congress to authorize the sale of foodstuffs to Cuba. The sales have wrought no reforms, no easing of repression.

As Bush observed: “Cuba’s regime uses the U.S. embargo as a scapegoat for Cuba’s miseries. Yet presidents of both our political parties have long understood that the source of Cuba’s suffering is not the embargo, but the communist system.”

Echoing Vaclav Havel’s The Power of the Powerless, Bush told the Cubans: “You have the power to shape your own destiny. You can bring about a future where your leaders answer to you, where you can freely express your beliefs and where your children can grow in peace.” The president also reminded them about Pope John Paul II’s words when he visited the island in 1998: “Do not be afraid.”

Dr. Martin Luther King Jr. once counseled that, “In the end, we will remember not the words of our enemies, but the silence of our friends.” So it is that the Bush administration will be remembered as a friend of democracy in Cuba.

Frank Calzon is executive director of the Center for a Free Cuba, an independent human rights organization.

CUBANOS AMERICANOS: Duros, Moderados y Apaciguadores

Wednesday, October 31st, 2007

Octubre 31, 2007 | El Nuevo Herald
By Frank Calzon

Algunos analistas clasifican a los cubanoamericanos en tres categorías según sus opiniones sobre el embargo: duros, moderados y apaciguadores. La clasificación no es muy útil.

Más allá de las etiquetas, la verdad es que los ”duros” dicen que lo importante no es la política norteamericana hacia Cuba, sino la falta de libertad en la isla. Concuerdan con el presidente Bush en que el régimen tiene que permitir la libertad de expresión antes de entablar negociaciones con extranjeros, incluyendo los Estados Unidos. Es una paradoja que sea Bush y no las autoridades cubanas el que insista en que sean los cubanos, y no los extranjeros, los que han de decidir el futuro de la isla.

¿Por qué caracterizar de ”duros” a esos cubanoamericanos? Los activistas por los derechos civiles americanos que demandaban el fin de la segregación racial no eran identificados de esa forma, como no lo es la valiente birmana Aung San Suu Kyi; aunque ella, como muchos cubanos, no quiere que los turistas vayan a su país y apoya las sanciones económicas en contra de la dictadura en Rangún. ”Duro” es sinónimo de ”extremista”. ¿Por qué no se calificó así a los sudafricanos que apoyaban el boicot mundial en contra de su país?

Por su parte, los ”moderados” tienen ilusiones sobre la posibilidad de negociar con La Habana, aunque es bochornoso lo poco que han dicho sobre las brigadas de acción rápida del régimen que insultan, asedian y golpean a los disidentes. ¿Es Marta Beatriz Roque, la ex presa política quien desde La Habana apoya las sanciones, una “dura”?

Ya es hora de descartar el análisis simplista. Si se va a levantar lo que queda del embargo para que se pongan en libertad a los presos políticos, se anulen los decretos castristas que bloquean el desarrollo económico de la isla y se termine la segregación en los hoteles y hospitales donde sólo pueden entrar los extranjeros, la respuesta es que sí.

Pero si me preguntan, y les preguntan a los cubanos, si favorecemos el levantamiento del embargo para que todo siga igual, para que los turistas americanos se unan a los extranjeros en los hoteles segregados, para que continúen las golpizas de los presos políticos y se mantenga la censura de prensa, la respuesta tendría que ser que no.

¿Es eso ser duro?

Según otros, los ”moderados” quieren desmantelar el embargo poco a poco con la esperanza de que el régimen inicie las reformas; ignoran que el mismo argumento se utilizó para que el Congreso revocara las restricciones a la venta de productos agrícolas a la isla, incluyendo el papel en que se publica Granma, y además que España, Canadá y otros no han tenido embargos contra el régimen y sólo han conseguido apuntalar la tiranía.

Estados Unidos y otras democracias como la República Checa, Polonia y Hungría quieren ayudar a los cubanos a construir un país próspero y democrático. Los que ven algo siniestro en el discurso del Presidente son como los viejos amigos de la Unión Soviética que se opusieron al Plan Marshall, financiado por el pueblo norteamericano, que logró una Europa próspera y democrática después de la Segunda Guerra Mundial.

La tercera categoría es la de los ”apaciguadores”, entre los que se encuentran comentaristas de radio miamenses que incluyen grabaciones del régimen en sus programas. ¿Sabía usted que uno de ellos escribe en Granma y fue condecorado recientemente con una magnífica medalla en La Habana?

Alos cubanoamericanos se nos llama ”duros” si criticamos a los propagandistas castristas; pero si no los criticamos, dicen que es porque ya no apoyamos al embargo.

La opinión de los cubanos libres es fácil de determinar, basta con examinar los votos de seis cubanoamericanos miembros del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

”Nuestro día”, como dice Willy Chirino en su canción, y como dijo el presidente Bush, ”viene llegando”. Estados Unidos, varias naciones europeas y otros países democráticos están de acuerdo en que la cuestión fundamental es el derecho inalienable de los cubanos de deshacerse de una dictadura sangrienta y asesina.

Dtor. ejecutivo del Centro para una Cuba Libre, Washington, DC.

Cubanoamericanos: Duros, Moderados y Apaciguadores

Wednesday, October 31st, 2007

El Nuevo Herald| 31 de Octubre del 2007

Por Frank Calzon

Algunos analistas clasifican a los cubanoamericanos en tres categorías según sus opiniones sobre el embargo: duros, moderados y apaciguadores. La clasificación no es muy útil.

Más allá de las etiquetas, la verdad es que los ”duros” dicen que lo importante no es la política norteamericana hacia Cuba, sino la falta de libertad en la isla. Concuerdan con el presidente Bush en que el régimen tiene que permitir la libertad de expresión antes de entablar negociaciones con extranjeros, incluyendo los Estados Unidos. Es una paradoja que sea Bush y no las autoridades cubanas el que insista en que sean los cubanos, y no los extranjeros, los que han de decidir el futuro de la isla.

¿Por qué caracterizar de ”duros” a esos cubanoamericanos?

Los activistas por los derechos civiles americanos que demandaban el fin de la segregación racial no eran identificados de esa forma, como no lo es la valiente birmana Aung San Suu Kyi; aunque ella, como muchos cubanos, no quiere que los turistas vayan a su país y apoya las sanciones económicas en contra de la dictadura en Rangún.

”Duro” es sinónimo de ”extremista”. ¿Por qué no se calificó así a los sudafricanos que apoyaban el boicot mundial en contra de su país?

Por su parte, los ”moderados” tienen ilusiones sobre la posibilidad de negociar con La Habana, aunque es bochornoso lo poco que han dicho sobre las brigadas de acción rápida del régimen que insultan, asedian y golpean a los disidentes. ¿Es Marta Beatriz Roque, la ex presa política quien desde La Habana apoya las sanciones, una “dura”?
Ya es hora de descartar el análisis simplista. Si se va a levantar lo que queda del embargo para que se pongan en libertad a los presos políticos, se anulen los decretos castristas que bloquean el desarrollo económico de la isla y se termine la segregación en los hoteles y hospitales donde sólo pueden entrar los extranjeros, la respuesta es que sí.

Pero si me preguntan, y les preguntan a los cubanos, si favorecemos el levantamiento del embargo para que todo siga igual, para que los turistas americanos se unan a los extranjeros en los hoteles segregados, para que continúen las golpizas de los presos políticos y se mantenga la censura de prensa, la respuesta tendría que ser que no.
¿Es eso ser duro?

Según otros, los ”moderados” quieren desmantelar el embargo poco a poco con la esperanza de que el régimen inicie las reformas; ignoran que el mismo argumento se utilizó para que el Congreso revocara las restricciones a la venta de productos agrícolas a la isla, incluyendo el papel en que se publica Granma, y además que España, Canadá y otros no han tenido embargos contra el régimen y sólo han conseguido apuntalar la tiranía.

Estados Unidos y otras democracias como la República Checa, Polonia y Hungría quieren ayudar a los cubanos a construir un país próspero y democrático. Los que ven algo siniestro en el discurso del Presidente son como los viejos amigos de la Unión Soviética que se opusieron al Plan Marshall, financiado por el pueblo norteamericano, que logró una Europa próspera y democrática después de la Segunda Guerra Mundial.

La tercera categoría es la de los ”apaciguadores”, entre los que se encuentran comentaristas de radio miamenses que incluyen grabaciones del régimen en sus programas. ¿Sabía usted que uno de ellos escribe en Granma y fue condecorado recientemente con una magnífica medalla en La Habana?
Alos cubanoamericanos se nos llama ”duros” si criticamos a los propagandistas castristas; pero si no los criticamos, dicen que es porque ya no apoyamos al embargo.

La opinión de los cubanos libres es fácil de determinar, basta con examinar los votos de seis cubanoamericanos miembros del Senado y de la Cámara de Representantes de Estados Unidos.

”Nuestro día”, como dice Willy Chirino en su canción, y como dijo el presidente Bush, ”viene llegando”. Estados Unidos, varias naciones europeas y otros países democráticos están de acuerdo en que la cuestión fundamental es el derecho inalienable de los cubanos de deshacerse de una dictadura sangrienta y asesina.

Frank Calzon es el director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre, Washington D.C.